• Instagram

Ana Rodríguez: Alma para la tierra


foto thamara pereiraJusto al lado del Parque del Este en Caracas (frente al Museo del Transporte) hay un huerto en el que una familia ofrece a quien se acerque, hierbas, verduras y vegetales para la venta. Algunas plantas y flores comestibles, entre otras variedades que únicamente los cocineros entienden y sueñan con tener en su cocina.
Con este texto, original de la revista Bien me sabe, les presento a la señora Ana Rodríguez, la principal encargada de la Hacienda San José de Los Dos Caminos,  un remanso de hortalizas en plena ciudad.

Foto de Patrick Dolande

Foto cortesía de Patrick Dolande

La señora Ana Rodríguez tiene toda su vida viviendo y trabajando en la Hacienda San José de Los Dos Caminos.  Hija de portugueses pero nacida en Caracas, a esta rubia fuerte de mediana edad cualquiera puede confundirla con gocha porque luego de tantos años trabajando y compartiendo su oficio con andinos se le ha quedado una sonoridad en su hablar que no viene de Europa sino de nuestras montañas.
Desde que sus padres llegaron a Caracas, hace 53 años, se instalaron en esta Hacienda justo al lado del Parque del Este y frente al Museo del Transporte y convirtieron el lugar en el recodo rural que todavía hoy sorprende cuando se visita por primera vez.

“Mi papá comenzó sembrando hortalizas, fresas, luego flores y luego nuevamente hortalizas y aquí seguimos”, señala.

De lunes a sábado, desde las seis de la mañana y hasta que anochece, Ana se levanta a trabajar la tierra y lo hace con tremendo gusto. Apasionada por lo que hace no se imagina en otro lugar ni ocupándose en un oficio diferente. Es ahí donde quiere envejecer y legar su tierra y conocimiento a los nietos.

“Yo crecí aquí viendo a mi papá, aprendiendo, trabajando y así está mi hijo aprendiendo el oficio”.

ana rodrigues

Foto cortesía de Thamara Pereira

Tiene un conocimiento de la tierra, las hortalizas, las semillas, las épocas del año y los embates del clima y de los bichos que la han convertido en mentora de cientos de estudiantes de cocina que cada año se acercan por la Hacienda San José a preguntar.

Preferida  por chefs y cocineros de reconocidos restaurantes, las legumbres de Ana se siembran sin pesticidas y se cuidan entendiendo que son y serán parte fundamental del éxito de un plato.

“Aquí no dejamos que nada toque nuestros productos y mucho menos la gente que viene con sus manos llenas de crema a tocar las hortalizas”.

El rinconcito donde se venden los productos del lugar es un cuarto muy sencillo con el olor de la tierra y las plantas. Ana está orgullosa de sus productos y los muestra, explica cómo guardarlos, cómo prepararlos… vende algunas especialidades que sólo los cocineros saben identificar y hasta complace peticiones.

Tréboles, acedera, flores de calabaza, verdolaga y pira son algunas de las rarezas del lugar que además cuenta con una variedad de plantas medicinales que también saben (tanto Ana como su hermana) recetar.

“Lo que mejor se da en nuestras tierras son las hortalizas verdes: la acelga, la espinaca, el brócoli, la lechuga, la rúgula, el radiccio, el cebollín, el berro”… y sigue enumerando una larga lista.

La rúcula es la más vendida e incluso cultiva una especialidad que forma parte de la tradición navideña en Portugal:   la col que según Ana solo tiene de noviembre a enero. “Vamos rotando la mercancía de acuerdo a la temporada, entre octubre y febrero se dan las lechugas más delicadas, las más duras se dan los meses de marzo a septiembre”.

No fumigamos porque vendemos directamente a los restaurantes, aquí tratamos la tierra con borra de café, cáscaras de huevo y las hojas secas.

Han tenido, como todos los que trabajan con la tierra y los embates de la naturaleza, sus altas y sus bajas pero las asume y sigue trabajando.  “Cuando estoy muy estresada en casa, salgo a regar las matas descalza y eso me tranquiliza… tocar la tierra me devuelve la paz”.

Una paz y un modo de vida insospechada cuando se está a tan pocos metros de un semáforo por el que circulan miles de carros diariamente. Las cornetas ni se escuchan en el lugar, dos o tres perros ladran y Ana en su casa podría fácilmente estar en las faldas de las montañas del estado Trujillo.

“Yo le hablo a los frutales, les explico que les sacaré los hijitos pero ellas deben seguir cargando… creo que el calor de la gente es el que hace que las matas respondan y den lo mejor”.  En una ocasión trabajó con nosotros un muchacho al que no se le daban las matas, no le gustaba lo que hacía… No tenía el alma para la tierra”.

Para hacer encargos o preguntar los detalles pueden llamar al teléfono:

tlf 324-67-88
Google+

Publicado en by zinnia100 Publicado en Probé y me gustó, Recomendados

Responde a Ana Rodríguez: Alma para la tierra

  1. Photorecipe

    Hola, feliciddades por tu blog y por mantener y difundir la cultura de tu tierra. Además, que deliciosas y nutritivas recetas!

    Te invito a que tu también me visites en:
    goo.gl/Li8M3

    Saludos

Add a Comment