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Giuseppe Di Filippo: alquimia, tradición y pasión

Este es un maestro de la pasta y así lo ha reconocido la Academia Venezolana de Gastronomía: este año recibirá una mención especial del tenedor de oro que ellos otorgan a lo mejor de la gastronomía nacional. Su dedicación es evidente desde el momento en que uno, como comprador casual, se acerca a la pequeña tienda que hay en la entrada de su fábrica de pastas en Santa Eduvigis. El señor Giuseppe Di Filippo vende sus pastas como lo que son: obras artesanales que requieren que las traten con cuidado. Recomienda a cada cliente el maridaje de las salsas, el tiempo de cocción y el trato adecuado para que llegue perfecta hasta el paladar.

Giuseppe Di Filippo y sus pastas

Giuseppe Di Filippo y sus pastas

Graduado en química en la Universidad Central de Venezuela y con un doctorado en materiales en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), el señor Giuseppe se enfrenta diariamente a su oficio como lo hizo durante muchos años de trabajo en los laboratorios: con un propósito y la curiosidad suficiente para hacer que sus productos logren la tan ansiada perfección. “Yo no estoy satisfecho con mi propio pasticho -un plato con el que cualquier ama de casa está contenta-. Es que estoy convencido de que puede ser mejor… todo proceso es susceptible a mejora”, añade. Esas láminas de pasta al huevo pueden literalmente quitarle el sueño hasta dar con el punto correcto.

Pastas Ricardo es un negocio que Di Filippo compró a una familia italiana hace casi 12 años, cuando decidió abandonar la industria petrolera y arriesgarse como emprendedor. Su conocimiento de la pasta para ese entonces era el que corresponde como hijo de inmigrantes italianos oriundos de la región de Abruzzo. “Mi mamá hacía pasta todos los domingos, una pasta inigualable que preparaba en casa con su maquinita”.

Sin embargo, no es únicamente tradición lo que está por detrás del éxito de Pastas Ricardo. Giuseppe aplica casi a diario en su fábrica de pastas artesanales los conocimientos de la química y física de los alimentos, la experiencia que le dejó su paso por la investigación científica, la docencia y sobre todo la gerencia.

“Cuando comencé con este negocio no dormía por la inquietud: qué nueva pasta, qué nuevo relleno, qué ingredientes podíamos incorporar. Desde entonces he venido cambiando radicalmente la cartera de productos y actualmente tenemos una gran variedad de pastas tradicionales y rellenas, salsas, cremas y hasta postres para nuestros compradores del detal”.

Las pastas Ricardo no son solo la pequeña tiendita de Santa Eduvigis en la que los vecinos, curiosos y conocedores de este plato se acercan para saciar el antojo de una buena pasta. La fábrica cuenta con una sección de consumo masivo que atiende algunos bodegones  y cadenas de supermercados como Excelsior Gama, Automercados Plaza´s, El Patio, entre otros.

Por otra parte, el servicio institucional atiende clientes como los hoteles Eurobuilding, Gran Meliá, J.W. Marriot,  Hotel Tamanaco Intercontinental y un nutrido grupo de restaurantes italianos, así como el servicio de catering de aerolíneas nacionales e internacionales en el aeropuerto de Maiquetía.

Giuseppe lidera una pequeña fábrica con 11 empleados que trabajan para lograr complacer los paladares más exigentes.  “En algunas oportunidades nos hemos quedado sin sémola y para nosotros es  un ingrediente fundamental… hemos tenido que fabricar tallarines con harina panadera y un alto contenido de huevo -como los tallarines que hacía mi abuela-  que son muy ricos pero costosísimos, gracias a eso empezamos a crear formulaciones 100% huevo como los macarrones a la guitarra, pappardelle  y la masa de pasticho… en toda crisis hay una oportunidad”.

Pastas rellenas como los tortellini cuatro quesos, ravioli de carne, panzerotti de berenjenas, ravioloni de queso pecorino y acelgas y los tortelloni de salmón, son las consentidas de los compradores.

Sin embargo, Giuseppe asegura que todos los productos son sus predilectos. “Estas pastas son casi como un ser vivo, hay que tratarlas con cariño, hacerlas con pasión”.

De lunes a sábado atienden a clientes mayoristas y del detal,  pero el sábado es el día que más gente se acerca a comprar sus pastas para disfrutar la comida del fin de semana. “Para mí es una gran satisfacción ayudar a la gente, darle las indicaciones, que se vayan contentos a preparar su pasta en casa…”. Su amor por el oficio es contagioso, provoca quedarse aprendiendo todos los secretos de la pasta que, por cierto, está presto a compartir sin mezquindades. “Por aquí han pasado muchos cocineros y aprenden de nosotros y nosotros aprendemos de ellos. Creo que el conocimiento debe compartirse”. La alquimia detrás de las pastas memorables de Giuseppe sin duda la aporta su creador: respeto por la tradición, confianza en la innovación y mucha pasión por lo que se hace.

Esta nota fue publicada originalmente en la Revista Bienmesabe

Gracias a Patrick Dolande por la bella foto.

 

Publicado en by Zinnia Martínez Publicado en Probé y me gustó, Recomendados

2 Respuestas a Giuseppe Di Filippo: alquimia, tradición y pasión

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  2. Anna Maria

    Buen día

    Tengo como dos años queriendo montar un negocio tal cual lo describe (que me quita el sueño). Investigando y montando el proyecto me tope con el articulo…
    Uds no estaría interesado en expandirse o montar otro en otro lugar de Venezuela.

    Anna Maria Yannelli,
    Arquitecto

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