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Decálogo de un bloguero gastronómico

food blogger Esta nota comenzó con una serie de tweets (un poco en serio, un poco en broma) que planteaban una serie de normas para la feliz convivencia con un bloguero gastronómico. Motivada por la forma como mi esposo -luego de tantos años en este oficio- espera, sugiere, actúa y colabora cada vez que estamos o vamos a estar frente a un plato interesante.

El asunto es que además de ofrecer algunos datos para una sana convivencia con un comunicador gastronómico, el decálogo que surgió a partir de esos tweets y gracias a los comentarios e ideas de mis colegas blogueros, es también una serie de consejos para el que se inicia o quiere iniciarse en estas lides.

No por tratarse de comer rico, de estar vinculado a la fiesta y los inmensos placeres de la mesa, esto deja de tener un hacer que supone seriedad, investigación, curiosidad y rigurosidad, aqui van algunos “normas”:

Norma #1: Nadie toca la comida hasta que no se hayan tomado las fotos. Y si es posible, se busca la mejor luz y el mejor ángulo, lo mejor es mantener las manos fuera de la mesa hasta que termine la sesión .

toroNorma #2: Paciencia que también hay que anotar, preguntar y volver a anotar. Se lee el menú con detalle, los artículos que están en las paredes, se habla con el mesonero, se indaga sobre el chef, se anotan las redes sociales del lugar, se hace un recorrido exploratorio.

Norma #3 : Nunca se pide el mismo plato. Mientras más posibilidades haya de probar varios de los platos del menú mejor aún. Siempre es bueno preguntar las sugerencias del chef y el plato más popular del lugar.

Norma #4: abre tu mente y tu estómago, cualquier cosa es posible. Otra  colega amiga lo resumió muy bien:  (@elgustoesmio) : bloguero que se respeta come hasta araña mona.

Norma #5: si quieres hablar de un tema distinto a la comida que sea antes de que lleguen los platos. Bueno si, somos un poco monotemáticos, pero es fundamental concentrarse en la comida, escuchar opiniones, disfrutar de toda la experiencia.

Norma #6: la botella de vino también  deberá ser probada, leída y registrada. Como diría la experta en vinos Vanessa Barradas (@Vanesommelier)  “el vino será profundamente escrudiñado antes de si quiera abrirlo” .

foodblog_980x571Norma #7: No, no se puede sugerir parar rapidito a comer en una feria (a menos que ofrezcan algo distinto, novedoso o muy recomendado) . Es importante entender que el comer nunca será un trámite que pasará por debajo de la mesa, que se hace por salir del paso.

Norma #8: el comunicador gastronómico -aporta la cocinera y periodista Vanessa Rolfini (@vrolfini)- organiza su agenda y sus viajes en función de comer y beber (así el viaje sea a Disney siempre se buscará la curiosidad gastronómica con una lupa).

Norma #9 :  No se habla de dietas en la mesa, un foodie no quiere ni puede hacer dieta (salvo que peligre su salud y sin embargo…)

Norma #10: Esta es una sugerencia de @elfogon (profesor de vinos y gastronomía) . El bloguero gastronomico comparte datos con sus colegas, dedica horas a revisar tendencias, leer e investigar nuevas propuestas para probarlas.

Gracias a todos los que participaron y o apoyaron con sus comentarios  la redacción de este decálogo.

Vanessa Rolfini – Historias de Sobremesa

Vanessa Barradas – Asesorías Gourmet

Rubén Rojas – El fogón creativo

Guillermo Amador- Caracas Café

Marta Elena González- El gusto es mío

Imagenes tomadas de la página Vanity Fair.it

 

 

Publicado en by Zinnia Martínez Publicado en periodismo gastronómico, Probé y me gustó

2 Respuestas a Decálogo de un bloguero gastronómico

  1. Luis Blanco

    Estimada Zinnia, yo agregaría que un bloguero gastronómico cada vez que sale a comer busca un lugar diferente, en función de descubrir nuevos sabores y nuevas tendencias gastronómicas. Al igual que en el vino, la infidelidad es la voz cantante: No casarse con un restaurante

  2. Vladimir Viloria

    Mi querida Zinnia: si me permites un comentario, la verdad veo difícil, por decir lo menos, esa “convivencia feliz” con el “bloguero gastronómico”. No soy bloguero, pero escribo sobre gastronomía, vinos, destilados y otras lluvias, bien lo sabes, y cuando ando trabajando, ando trabajando, cuando ando comiendo y bebiendo, es comiendo y bebiendo. Nada más fastidioso para alguien que come y bebe (en el fondo quiere compartir contigo, no?) y que no se dedica a la “reseña gastronómica”, que someterse al momento de las fotos -¡un verdadero suplicio mientras la comida se enfría!-, las notas, y otros gajes del oficio, o al cuestionario normal cuando estás, como dicen por ahí, “reporteando”…Imagínate: andar uno con los hijos, la esposa, esposo, pareja o amante, los amigos, la familia, o gente que no se dedica a estos menesteres, “imponiendo” el cómo, qué y por qué comer del menú tal o cual cosa…¿y hasta cambiando de tema al llegar los platos?. Ni de vaina. Cuando eso pasa, para mí, acabamos, tristemente y claro que sin querer, con el encanto hedonista de comer y beber, sin más pretensión que el disfrute opíparo y goloso de yantar. Yo añadiría una norma, si acaso fuese posible: Un bloguero(a) debería saber diferenciar cuando anda en labores de reportero, para hacer su trabajo más tranquilo, cómodo y eficiente. Pero cuando no es así, controlar su “obsesión” y no olvidar que, en la mesa, los demás también existen. Beso.
    P. D.:(¿Cuando comemos algo por ahí?

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