• Instagram

Panorámica de la cocina callejera venezolana (II parte)

mercadoanjacinto1906«Hay ocasiones en que lo típico, lo pintoresco, lo humilde, lo decadente, lo sórdido y lo desaforado, todo junto o cada cosa por su lado, se dan cita en estos lugares y uno acude en el entendido de que los consume bajo su propio riesgo», señala Alejandro Escalante en el libro La tacopedia, dedicado al indiscutible rey de la comida callejera mexicana.

Comer a pie de calle es un riesgo que millones están dispuestos a correr por muchas razones: económicas, sociales o simplemente por gusto. Un gusto que, por cierto, ha ido cambiando y adaptándose con el tiempo. De acuerdo con los testimonios de los cronistas de fines del siglo XIX, en el extinto Mercado de San Jacinto los caraqueños se deleitaban con helados, chicha de arroz o andina, carato de masa y acupe, y ponche de barrilito. Había también expendios de repostería criolla, cachapas, bollos y hallacas.

calle66La necesidad de vender o comprar alimentos en la calle es tan antigua como la humanidad, pero la manera como se ha venido multiplicando tiene mucho que ver con la forma como han venido cambiando costumbres, rutinas y formas de trabajo. El menú que se ofrece actualmente en las calles de Venezuela está formado principalmente por hamburguesas, arepas, cachapas, chicha y jugos. Si la zona agrupa una densa población de trabajadores y oficinistas, la variedad crece e incluye sopas, comida china, shawarmas y hasta almuerzos completos servidos en envases de aluminio.

Pero el condumio rey indiscutible de este sector es el perro caliente: una «bala fría» que se consume a toda hora y tiene miles de adeptos en toda Venezuela. No en
balde el mejor perro caliente de la ciudad de Nueva York, según una clasificación publicada en 2014 por la revista Village Voice, es el de Santa Salsa: un perrero con ADN caraqueño. En Caracas los hay para todos los gustos. Un perrito puede ser muy versátil y cada puesto procura ofrecer novedades: plátano rallado, carne mechada, maíz en granos, queso de año, salsa tártara y toda clase de aderezos adaptados al gusto cada vez más «exigente» del comensal callejero caraqueño.

14251907_copia.520.360El puesto de Einiker Salas está ubicado entre la quinta y la sexta transversal de Altamira y le llaman el «Mechiperro», porque en lugar de la salchicha tradicional lleva carne mechada sofrita o, en algunos casos, ambos ingredientes. A diario, Salas puede vender hasta 600 perros calientes.

Hace un par de años el gobierno nacional amenazó con derogar los permisos a los puestos de perros calientes, para promover la venta y consumo de la arepa. Pero la idea no prosperó y, a pesar de las muy baratas areperas socialistas, los perros siguen teniendo su público.

 

La calle es dura : Tamales con historia

Nos adaptamos o cerramos

Un-perro-caliente-costará-Bs.-40-ante-escasez-de-ingredientesDesde el horario de trabajo hasta la receta, la situación actual del país ha convertido la rutina diaria de estos comerciantes en una carrera de obstáculos. La escasez de productos clave para la elaboración de la comida callejera los ha puesto a recorrer las calles, más que de costumbre, en busca de Harina PAN, aceite, pollo, azúcar, harina de trigo o leche. Carlos Cruz, vendedor de chicha en la esquina de la calle Los Abogados de Los Chaguaramos, no solo ha tenido que reducir drásticamente su horario de trabajo por la inseguridad sino que ahora debe elaborar su propia leche condensada casera, para poder ofrecer a sus clientes el agregado tradicional de esta bebida. «Yo me paro en esta esquina unas cuatro horas diarias e invierto unas seis buscando leche o azúcar… No puedo quedarme sin los ingredientes básicos para hacer la chicha».

Cada quien, desde su cocina, está buscándole la vuelta a la crisis, adaptándose, cambiando. Se puso la arepa cuadrada, pero en la calle hay que ponerla a rodar.

Publicado en by Zinnia Martínez Publicado en Probé y me gustó

Add a Comment